Origen del proyecto
La iniciativa comenzó en 2015 en el marco del Plan Alimentario de la Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo. Su objetivo es acercar la producción agrícola local a los comedores colectivos y reforzar los circuitos cortos de comercialización.
La primera fase del proyecto se centró en experiencias piloto en centros educativos. Estos comedores escolares empezaron a incorporar productos ecológicos y de temporada procedentes del propio territorio, lo que permitió comprobar la viabilidad del modelo y fortalecer la relación entre centros de consumo y productores locales.
Crecimiento y consolidación del programa
Entre 2017 y 2019 el programa se amplió progresivamente a nuevos centros educativos, lo que permitió aumentar el número de comedores participantes y consolidar la red de producción local vinculada al proyecto.
Entre 2020 y 2022 el proyecto dio un paso más con el desarrollo de herramientas para coordinar la producción agrícola, la logística y la demanda de los comedores colectivos. En esta etapa se creó una plataforma digital de pedidos que centraliza la compra de productos hortícolas ecológicos y organiza su distribución.

Nueva fase del proyecto
Desde 2023 el programa continúa su desarrollo con EcoComedores de la Biosfera II. Esta fase busca optimizar el sistema productivo, comercial y logístico del proyecto, ampliar la participación de productores y consolidar la presencia de alimentos ecológicos locales en la restauración colectiva.
Actualmente participan diez centros escolares con 1.860 comensales y varios comedores de empresa que suman miles de usuarios. El proyecto conecta producción agrícola, logística y consumo dentro del propio territorio.
EcoComedores de la Biosfera está impulsado por la Asociación de Desenvolvemento Rural Mariñas-Betanzos, entidad gestora de la Reserva de Biosfera. La iniciativa se desarrolla en colaboración con centros educativos, productores agroecológicos y entidades vinculadas a la alimentación y al desarrollo rural, entre ellas la Fundación Juana de Vega, y cuenta con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso.