Buscar EN

Arte ciudadano

30 marzo, 2026

Ranas y otro tipo de humanas: la resistencia y el deseo de las ruralidades cuir

Artista ciudadana/o
Compartir en:

Hablamos con el colectivo BajoTeja sobre Ranas y otro tipo de humanas, un proyecto seleccionado en la convocatoria Alianzas para una democracia cultural. A través de las artes escénicas y la mediación, la iniciativa construye espacios de convivencia en el entorno rural de La Vera para celebrar la diversidad desde lo común. 

BajoTeja se define como un equipo de jóvenes trabajadores culturales que habitan la frontera entre “el asfalto y el prado”. Su práctica se sitúa en la intersección entre la diversidad, el territorio y el derecho a la cultura, utilizando procesos participativos que conectan a instituciones con la ciudadanía.

El equipo, integrado por Alex Martínez —mediador cultural especializado en artes escénicas y danza—, Mara Sannia —mediadora cultural, diseñadora y artista textil— y Elena Brea —artista escénica y mediadora cultural—, diseña y coordina proyectos culturales para la transformación social, acompaña a entidades interesadas en procesos participativos e imparte formaciones sobre mediación y gestión cultural. En esta entrevista nos cuentan cómo su alianza con la Asociación VeraCuir y el Ayuntamiento de Talaveruela de la Vera ha permitido imaginar nuevas formas de vida en el campo.

¿Cómo conocisteis la convocatoria Alianzas para una democracia cultural y qué ha significado para vuestra entidad contar con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso? 

Conocíamos la convocatoria por seguir en redes sociales a la Fundación Daniel y Nina Carasso, y de conocer algunos proyectos que tuvieron la convocatoria años anteriores. 

Antes de formalizar esta unión en 2024, ¿en qué punto estaba el proyecto Yo cuento y cuál era la relación entre los miembros de la alianza?

Nos conocíamos mutuamente y habíamos colaborado puntualmente entre los miembros de la alianza, pero esta convocatoria nos motivó a formar una alianza estable y sostenible en el tiempo, sobretodo uniéndonos al Ayuntamiento de Talaveruela de la Vera. Enfocábamos el proyecto como una oportunidad para generar impacto político y social en materia de diversidad y LGTBIQA+ en el territorio. Otro objetivo fundamental al inicio del proyecto era conocernos, crear vínculos y (para BajoTeja) conocer y acercarnos más al territorio de La Vera. 

¿Cómo surgió la alianza con la Asociación VeraCuir y el Ayuntamiento de Talaveruela de la Vera (Cáceres) y qué aprendizajes habéis podido extraer de esta experiencia en colectivo? 

Con VeraCuir nos conocíamos y habíamos asistido personalmente a su festival, y VeraCuir y el Ayuntamiento de Talaveruela habían colaborado en actividades y proyectos. Quisimos unir saberes, fuerzas y energías para poder desarrollar un proyecto que tuviera algo más de alcance. 

Cada entidad es única y tiene diferentes necesidades, y para poder desarrollar un proyecto así es importante alinear objetivos para que todas las alianzas tengan motivación y ganas de implicarse. 

¿Por qué es importante poner el foco en los derechos culturales del colectivo LGTBIQ+ específicamente en las zonas rurales?

Queremos contribuir a la visibilización de las ruralidades cuir como vidas deseables y espacios de creación cultural y resistencia. Las comunidades cuir rurales, como explica Abel P. Pazos en Ruralidades queer/cuir y metronormatividad: Retos en el estado español —texto que escribió para el cuaderno de herramientas que realizamos en el proyecto—, no sufren mayor discriminación que las urbanas, sino que simplemente enfrentan problemáticas diferentes. Con este tipo de proyectos buscamos potenciar la generación de espacios de encuentro entre diferentes, buscar lenguajes accesibles e inclusivos, y construir espacios de convivencia en los que sea posible abordar temáticas vinculadas a la diversidad desde un lugar amable. 

Vuestra metodología utiliza conceptos como ‘animales híbridos’. ¿Cómo aplicáis la mediación y las artes escénicas para transformar el entorno? 

Ranas y otros tipos de humanas aborda la necesidad de generar una comunidad en el pueblo, en la que se pueda experimentar, reflexionar y jugar con la propia identidad, tanto personal como colectiva. Para hacerlo, hemos apostado por la mediación y las artes escénicas como medio a través del cual adentrarnos en lo cuir de manera cercana y placentera. Entendiendo las artes escénicas como una exploración de la performatividad, la identidad y lo colectivo. Creemos que poner el cuerpo —en escena y día a día— es un acto de coraje y que entrenar una mirada cuir sobre los cuerpos amplía nuestra visión del mundo; y no solo del mundo humano, sino de todo aquello que nos rodea. Por eso, los animales híbridos fueron nuestros símbolos y representaciones en este proyecto. En los animales cuir hemos encontrado características que deseamos para nuestras comunidades: la fluidez, la permeabilidad, la mímesis, la vulnerabilidad… Conceptos que no son solo metáforas sino herramientas prácticas con las que construir vínculos y formas de convivencia que queremos habitar hoy. 

Desde talleres de ‘animal drag’ a comidas en la charca, ¿qué frutos han dado las acciones puestas en marcha? 

Desde las propias actividades del proyecto —una comida en la charca, un taller de escritura performativa, un taller de animal drag, crear colectivamente un pelele, un pase de cortos lgtbiqa+, un taller de folclore cuir, un pasacalles artístico, un ciclo de cine…— hasta colaboraciones junto con las alianzas y otras entidades —participar en foros, charlas, presentaciones…—. 

Además, para BajoTeja ha supuesto afianzar (un poquito más) dentro de la plataforma los modos y metodologías de trabajo, dando pie a seguir investigando e implementando desde la temática de los animales híbridos, por ejemplo, el programa Verberecho, que tuvo lugar en Matadero Madrid: una verbena inclusiva y un ciclo de talleres para reflexionar sobre la diversidad.

¿Cuál ha sido el impacto que ha generado Ranas y otros tipos de humanas en la comarca cacereña de La Vera? 

Comenzamos el proyecto con el objetivo de crear incidencia política y social en materia de diversidad, y conforme el proyecto fue avanzando, escuchamos y vimos que la necesidad real estaba en generar comunidad alrededor de lo cuir. El impacto que valoramos es el que ha habido en las personas que han formado parte de los talleres, con quienes hemos colaborado, quienes nos han tendido la mano. En todos los nuevos puentes que se han construido por juntarnos, encontrarnos y reflexionar colectivamente a través del animal drag, de compartir comidas, de proyectar y ver películas, de coser un pelele gigante, de inventar nuevas canciones. Con esto queremos decir que el impacto en lo individual, en lo que pequeño, importa. Crear comunidades donde las personas se sientan seguras, se visibilicen y se enuncien. 

 

Mirando al futuro, ¿cómo continúa la vida de Ranas y otros tipos de humanas, habéis pensado en una segunda fase en otros entornos? 

Hemos continuado con Ranas y otros tipos de humanas abriendo el proceso a acompañar y mentorizar a otros colectivos LGTBIQA+ de zonas rurales en la realización de un proyecto cultural o artístico. Ahora mismo acompañamos a VeraCuir —el hogar y la comunidad a través del arte y la cultura rural verata, en La Vera—, Ciclo Pulga —Cine, archivo y contracultura queer, en Asturies— y La Bassa Mar —Territorios de agua: arte, ciencia y resistencia queer, en L’Ampolla, Tarragona—. 

La continuación del proyecto surge del deseo de conocer iniciativas y seguir tejiendo alianzas entre movimientos cuir rurales utilizando la metodología implementada —herramientas de mediación y artes escénicas— en la primera parte del proyecto. 

 

Las personas o entidades que quieran embarcarse en un proyecto de Alianzas para un democracia cultural, ¿qué aspectos deberían tener en cuenta, qué datos, claves o consejos hubiesen resultado útiles al iniciar este recorrido? 

Creemos que es muy importante abrirse a la escucha y al cambio. Si eso ocurre, el proyecto mutará y nada saldrá como esperabas, y eso es lo que está bien. Escuchar, prestar atención, moverse y cambiar hacia aquella necesidad que tu proyecto puede cubrir. Mirando atrás, creemos que nos hubiera resultado útil hacer que las alianzas sintieran el proyecto como propio desde el primer momento en el que la convocatoria se planteó. También, y sobre todo, trabajar desde y sobre el terreno. 

 

¿Un mensaje inspirador para aquellas iniciativas que están pensando en presentarse a la nueva convocatoria de Alianzas por una democracia cultural

Si se pone esfuerzo y ganas de cambio, Alianzas para una democracia cultural puede suponer un antes y un después en la profesionalización tanto interna como externa del propio colectivo. A BajoTeja, nos ha ayudado a situar nuestra práctica, a afianzar nuestra metodología de trabajo y a consolidar nuestra organización interna.

Mara Sannia, Elena Brea y Alex Martínez, fundadores de BajoTeja. Foto: Naysemeya

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibe noticias, proyectos y convocatorias de la Fundación. Selecciona tus temas: alimentación sostenible y/o arte ciudadano.

"*" señala los campos obligatorios

Sin nombre
Centros de interés.