Una vía de entrada al sector agrario
Los espacios test agrarios responden a una dificultad estructural del medio rural: incorporarse al sector exige acceso a tierra, experiencia, financiación, apoyo técnico y canales de comercialización. Para muchas personas, ese paso resulta difícil sin una fase previa de prueba. Los espacios test ofrecen precisamente ese marco: un tiempo acotado para comprobar si el proyecto es viable antes de iniciar una actividad por cuenta propia.
Cada espacio se apoya en tres elementos básicos. El primero es el soporte físico, que incluye finca, instalaciones y equipamientos. El segundo es el soporte legal, que ordena la relación entre la entidad promotora y la persona téster. El tercero es el acompañamiento integral, que incluye formación, asesoramiento y seguimiento durante el proceso. Esta estructura permite reducir riesgos y sostener mejor la entrada de nuevos perfiles en la actividad agraria.

Una red para extender la herramienta
RETA trabaja para que esta herramienta pueda implantarse en más territorios y para que las entidades promotoras cuenten con apoyo, orientación y espacios de intercambio. La red acompaña procesos de creación y consolidación de nuevos espacios test agrarios y contribuye a darles un marco común de trabajo.
A diciembre de 2024, la red reunía 11 espacios test agrarios activos, 10 en proceso de creación y 30 peticiones de información de entidades interesadas desde su puesta en marcha. Estos datos muestran la expansión progresiva de una herramienta que busca facilitar el relevo generacional y abrir nuevas posibilidades de incorporación al sector agrario.
En 2024, la Fundación Daniel y Nina Carasso lanzó junto con RETA la primera convocatoria de apoyo a procesos de creación y consolidación de espacios test agrarios. La edición recibió 22 proyectos procedentes de 10 provincias y seleccionó seis iniciativas para financiación. Dentro de esta estructura, la Associació d’Iniciatives Rurals i Marítimes de Catalunya (ARCA) asume la coordinación de la red.