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Alimentación sostenible

26 junio, 2026

unoconcinco: volver a la mesa para imaginar otros futuros

Cadenas de valor territorializadas
Entornos alimentarios
Prácticas agroecológicas
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“¿Qué ocurre cuando nos sentamos a la mesa?” Esa fue la pregunta que atravesó la tercera edición de unoconcinco, el pasado 18 de junio de 2026 en el espacio Infinito Delicias de Madrid. 

Un encuentro que giró en torno a la mesa como espacio donde compartir alimentos, escuchar perspectivas diferentes y pensar colectivamente cómo construir sistemas alimentarios más sostenibles, saludables y justos. 

En una época marcada por la aceleración, la hiperconectividad y la polarización más de 400 personas implicadas en el desarrollo de la alimentación sostenible, desde diversos sectores, se dieron cita para compartir experiencias y reflexiones. La necesidad de avanzar hacia un mayor acceso a alimentos saludables, situar a las personas en el centro de las políticas públicas y promover un uso responsable de la Inteligencia Artificial en el ámbito alimentario, fueron algunos de los aspectos que marcaron las líneas de debate de la jornada, que también hizo posible conocer alternativas y las soluciones que ya se están desarrollando en el territorio.

Consolidado ya como uno de los principales encuentros sobre alimentación sostenible en España, unoconcinco volvió a reivindicar la alimentación como una herramienta para cuidar a las personas, fortalecer los vínculos comunitarios y proteger los ecosistemas. 

unoconcinco es un punto de encuentro, de intercambio y de reflexión compartida ante el desafío de avanzar en el acceso universal a una alimentación sostenible. Una transición que debe ser respetuosa con el medioambiente y los territorios rurales, y saludable y justa para todas las personas involucradas en el sistema alimentario, desde la producción hasta el consumo

Lucía Casani

Directora para España de la Fundación Daniel y Nina Carasso

La mesa, un lugar para encontrarnos e imaginar otros futuros

A lo largo del programa, esta edición partió una imagen sencilla y profundamente evocadora: la mesa. Como lugar donde encontrarse. Como espacio donde escuchar posiciones distintas. Como elemento que reúne a personas que piensan de manera diferente, propicia la conversación y sitúa a la alimentación como herramienta de cohesión social y de transformación. En palabras de Adrián Gallero Moreiras, responsable de Programas de Alimentación Sostenible de la Fundación, sentarse en la mesa plantea la posibilidad de abordar todos los factores estructurales del sistema alimentario, así como “imaginar futuros basados en el hacer, menos polarizados y más comunitarios”.

La encargada de abrir la jornada fue Remedios Zafra, escritora, ensayista y científica titular en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Su ponencia, Volver a la mesa, marcó el tono de todo el encuentro. Analizó el contexto de agotamiento en que vivimos debido a largas jornadas de trabajo, así como a la falta de tiempo, el uso excesivo de tecnologías, y la forma precaria de alimentarnos con comida que es producida por la industria para ser consumida delante del ordenador. En ese sentido, la normalización del ritmo de vida acelerado, en el que predomina la productividad, y que ha borrado la frontera entre el horario laboral y el espacio personal, genera hábitos alimenticios que están dañando a las personas, pero también tiene efectos nocivos para el planeta.

“Los cuerpos terminan registrando aquello que hacemos con ellos, independientemente de la historia que nos contemos para justificarlo. Ningún cuerpo de sapiens como el nuestro resiste una vida sedentaria frente a la pantalla del siglo XXI”, expresó Remedios.

Asimismo, hizo énfasis en que “la misma lógica que produce la comida ultraprocesada, los envases de usar y tirar y las cadenas globales de distribución, es la que esquilma cultivos y transforma ecosistemas enteros en recursos disponibles para una explotación permanente. La cultura que nos hace sentir como engranajes de la máquina afecta también a los territorios, a los paisajes y al planeta”.

Zafra hizo una analogía entre patriarcado y tecnocapitalismo como eje que impone ese ritmo de vida orientado a la productividad por encima de otras cosas. “En una época en la que los aparatos más potentes son la tecla enter y los ansiolíticos” (en ambos casos para apagar lo que perturba y obtener respuestas rápidas), “la normalización de ese modelo está dañando a humanos y al planeta”.

La mejor interfaz no es la pantalla, es la mesa que pone en conversación tranquila a personas que comparten comida y hablan, escuchándose, entre ellas

Remedios Zafra

Científica titular en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

A la vez, Zafra reivindicó la necesidad de volver a la mesa impulsando en torno a ella la igualdad de género en los trabajos de la cocina y los cuidados. También señaló la importancia del “vínculo comunitario como elemento de cohesión de futuro y esperanza”, más aún cuando esto se produce en una mesa “que actúa como la mejor interfaz de los humanos con cuerpos adjuntos, en el mismo espacio y tiempo. No elimina las diferencias, pero las hace convivir bajo unas mismas condiciones. Y eso, en una época de polarización donde se juzga antes de comprender, no es cosa menor”.

El camino para la Seguridad Social de la Alimentación

Entre los temas abordados en unoconcinco estuvo la posibilidad de avanzar hacia sistemas que garanticen el acceso universal a una alimentación saludable. La mesa titulada Derecho a la Alimentación: derecho a la vida, moderada por Alberto Garzón, ex ministro de Consumo y actualmente académico en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona, reunión a representantes de organizaciones y profesionales que valoraron las experiencias en Francia y España y, más concretamente, las posibilidades que tendría una Seguridad Social de la Alimentación. 

Pauline Scherer, compartió el caso de LaBoca – Laboratoire des communs de l’alimentation, de Montpellier, Francia, que surgió como laboratorio de acción participativa y democrática en torno al sistema alimentario, en solidaridad con personas excluidas. Para ello se organizó un esquema orientado como seguridad social de la alimentación, con aportaciones mensuales según la capacidad de los beneficiarios que se destinan a una caja con la que se accede a un monto para la compra de alimentos. En la actualidad 580 familias tienen acceso a este modelo por el que adquieren vegetales y otros productos.

En la mesa también participaron Gustavo Duch, de la cooperativa El Pa Sencer; Francisco Navarro, del seminario de Economía Crítica Taifa; y María Ramos, del think tank Alimentta en un diálogo que permitió conocer diferentes análisis sobre la viabilidad económica, técnica y de capacidad de producción para crear un sistema de acceso universal a la alimentación. En este caso, se plantea la equiparación del acceso a los alimentos saludables como un derecho como lo es a la sanidad y a la educación, y cuya implementación requiere de políticas públicas y medidas económicas y sociales complementarias.

200 decisiones sobre alimentación al día

Cada día tomamos alrededor de 200 decisiones relacionadas con la alimentación, muchas de ellas de forma automática. ¿Quién influye en esas decisiones? Esta fue una de las preguntas que abordó Clara Talens,  experta en innovación alimentaria y ética en IA, en su taller sobre inteligencia artificial y entornos alimentarios. 

De la geopolítica al plato

Por otro lado, los conflictos internacionales crean un cuello de botella en el comercio, lo que da lugar al aumento de costes que afectan por un lado a distintos sectores productivos y, por tanto, al consumo y también muy específicamente a la alimentación. María Sánchez, de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED); Salomé Santos, directora del área agrícola de Azucarera; y Nuria Tesón, escritora y periodista independiente, ponentes de la mesa El mundo en nuestro plato. Contexto internacional, acuerdos comerciales y dependencias alimentarias moderada por Dionisio Ortiz Miranda, de la Universitat Politècnica de València, destacaron cómo la geopolítica se está usando en la actualidad como un arma para inflar los precios de la alimentación. 

Un ejemplo muy claro y reciente fue la subida del precio del aceite de oliva, con ello muchas familias cambiaron este producto por aceite de girasol, pese a los innumerables estudios que muestran los beneficios del oro verde. Otro de los participantes en esta mesa, el director técnico de CERAI, Jorge Cavero, recordó que ante ese panorama son varios estudios los que confirman que España es un país que podría llegar a autoabastecerse, siempre y cuando adopte modelos de producción más sostenibles y menos dependientes. En respuesta a ello, José María Castilla, de ASAJA, planteó su desacuerdo ya que, por ejemplo, este país no puede producir toda la soja que necesita para la alimentación animal, lo que le obliga a importar. 

La transformación de la distribución alimentaria

La visión y las propuestas de representantes de la cadena de distribución de alimentos también estuvieron presentes en esta edición en la mesa Entre lineales y márgenes. Pasos que se están dando para transformar la distribución alimentaria, moderada por Eduardo Montero de la Federación de Consumidores y Usuarios CECU. Con la mirada puesta en qué cosas puede hacer cada parte para contribuir a un mayor acceso a alimentos sostenibles, se destacaron las posibilidades de sumar medidas que partan de la idea de que es el margen salarial de las familias lo que hace posible la transformación en este sector.

Ponentes como Jaume Oller, del Grupo SIS; Mikel Fernández de Madrid Rural o Andrés Barragán Urbiola, del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 señalaron la necesidad de apostar por producciones locales y del cambio de oferta por parte de supermercados; así como las normas y leyes para mejorar aspectos en la venta los alimentos, como el etiquetado, las cantidades en envases y la publicidad, por parte de las administraciones públicas.

“No estamos comiendo suficientes legumbres y proteínas vegetales. Se trata de que la gente reequilibre su dieta, no de quitar productos. La gente quiere comer de manera sostenible, pero no quiere arruinarse y lo que no puede ocurrir es que la alimentación genere desigualdad. De acuerdo a los estudios, las familias ricas del país dedican un 12% de sus ingresos a la alimentación, y las familias pobres un 19%”, ha referido Zinnia Quirós, directora de Madre Brava. Por su parte, Ion Uranga, de BM Supermercados, aclaró que “la oferta por sí sola no mueve una demanda masiva, son los hábitos de consumo” los que lo hacen, y en estos se dan por causas multifactoriales: desde la educación en las familias, la gestión del tiempo con el trabajo, el margen de dinero, el uso de pantallas, entre otras cuestiones.

La sobremesa

Si la mesa fue el símbolo de esta edición, La Sobremesa fue una de sus expresiones más vivas. Conducida por por Diego García-Vega, reunió a 12 proyectos de distintos territorios que compartieron experiencias, avances y desafíos en la transformación del sistema alimentario.

Como sucede en las sobremesas que se alargan después de una comida, las conversaciones fueron abriendo nuevas preguntas, perspectivas y aprendizajes. Desde realidades muy diversas, todas las iniciativas compartían una misma convicción: que la transformación de los sistemas alimentarios ya está en marcha y se construye cada día desde los territorios. 

Santiaga Sánchez, de Ganaderas en Red; Manuel Bahíllo, de Fundación Trashumancia y Naturaleza; Ana Moure, de Concomitentes – Os contos do leite; Rosi Hernández, de MPA Movimiento de Productores y Productoras Ecológicos y por la Agroecología; Lluís de la Cámara, de Matadero de L’Armentera; Joel Ferrer, de Arran de terra; Juanfran López, de Living Agriculture; Arrate Corres, de Spiga Nera; Cristina Ballesteros, de CC Oliver – Albarrio; Martín Martínez, de Cuina de Barri; y Nani Moré, de Menjadors ecològics narraron cómo sus proyectos están aportando soluciones y contribuyendo a transformar al sistema alimentario.

La programación de unoconcinco también incluyó mesas con las que se analiza todo el proceso de transformación del sistema alimentario y se trata de responder a cuestiones fundamentales, como La Gran Jubilación. ¿Quién toma el relevo del sistema alimentario?, La cocina en peligro de extinción. ¿Qué hacemos? y ¿Estamos polarizados o nos polarizan? Sector agroalimentario y medioambiental, que invitan a repensar la alimentación a largo plazo y más allá de lo evidente.

Con Claudia Polo, de Sulinthekitchen, viajamos al pasado a través del taller de escritura Recetarios-diarios. El Showcooking de botánica culinaria y plantas silvestres comestibles, mostró cómo algunas plantas del entorno permiten la experimentación culinaria. Santiago Donaire presentó el proyecto de fotoperiodismo Hasta que la tierra aguante, una investigación sobre los impactos del modelo agroindustrial en el territorio, y también se proyectó el documental Ebullición, producido por ENZIMA.

Entrega de las ayudas Daniel Carasso Fellowship

También en la recta final de la jornada, la presidenta de la Fundación Daniel y Nina Carasso, Marina Nahmias, y la responsable de Programas de Alimentación Sostenible de la Fundación Daniel y Nina Carasso en España, Pilar Martínez, encabezaron la entrega de las ayudas Daniel Carasso Fellowship a los investigadores Alba Aguión Tarrío, del Instituto de Ciencia y Tecnologia Ambientals (ICTA-UAB), por su trabajo sobre la pesca artesanal en España. También a Francisco Javier Álvarez Martínez, del Instituto de Investigación en Biotecnología y Salud (IDiBE-UHM), por su investigación para dar una segunda vida a la paja de arroz; y a Lucía Díez Sanjuán, de la Universidad de Barcelona por su trabajo sobre el impacto de las transiciones agroecológicas.

Reconocemos a tres investigadores que, desde ámbitos diferentes, contribuirán a construir sistemas alimentarios más sostenibles, resilientes y justos. Personas que han decidido dedicar su talento y su curiosidad a comprender mejor el mundo y a contribuir a transformarlo, jóvenes que representan una nueva generación de investigadores comprometidos con los grandes desafíos de nuestro tiempo

Marina Nahmias

Presidenta de la Fundación Daniel y Nina Carasso

El cierre del evento lo protagonizó la Asociación EPA!, con la presentación de las conclusiones a través de rimas y del ritmo musical del ámbito rural, seguido de las intervenciones artísticas de Las Jamaiconas, Cardo y Mange Quoi, que trabajan en torno al arte y la comida y abordaron la alimentación a través de lenguajes sensoriales y performativos en distintos espacios de Infinito Delicias.

La tercera edición de unoconcinco volvió a demostrar que la alimentación sostenible no puede pensarse desde un único lugar. Implica a quienes producen, distribuyen, cocinan, investigan, legislan, comunican, compran, cuidan y comen. Implica hablar de salud, de territorio, de derechos, de tecnología, de economía, de cultura y de justicia social.

Por eso, más que ofrecer respuestas cerradas, la jornada abrió una sobremesa amplia: un espacio para seguir conversando, contrastando ideas y reconociendo experiencias que ya están transformando el sistema alimentario desde distintas realidades.

Descarga

Revive unoconcinco con el memogramario que hizo Adela VV

26 Jun. 2026 · PDF 4 MB

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