De la investigación a la acción
La iniciativa comenzó con FoodLinks, una fase centrada en identificar los obstáculosque dificultan el acceso a alimentos saludables y sostenibles. A partir de estos aprendizajes nació La Mesa, un laboratorio social que reunió a profesionales de la salud, entidades sociales, administraciones públicas, especialistas en alimentación y organizaciones vecinales para diseñar soluciones adaptadas a cada territorio.
Este proceso dio lugar a Albarrio, la aplicación práctica del modelo desarrollado durante las fases anteriores.
Un modelo comunitario
Albarrio trabaja con profesionales sanitarios, escuelas, bibliotecas, comercios de alimentación, centros cívicos y entidades vecinales que actúan como agentes de confianza en sus comunidades.
La metodología combina tres elementos: promover hábitos alimentarios saludables desde el ámbito de la salud, movilizar redes comunitarias de confianza y acercar la oferta local de alimentos saludables y sostenibles a la ciudadanía.

El piloto en Barcelona y su expansión
El modelo se puso a prueba entre 2022 y 2025 en los barrios de Baró de Viver y Bon Pastor, en Barcelona, dentro del proyecto PANIS (Pobreza Nutricional y de Salud en Barcelona). Más de un centenar de personas y más de cincuenta organizaciones participaron en su diseño y puesta en marcha.
Tras esta experiencia, Albarrio inició una fase de expansión junto a la Red de Municipios por la Agroecología. El proyecto comenzó a implantarse en Zaragoza, Vitoria-Gasteiz y Salobreña para adaptar la metodología a distintos contextos urbanos y rurales.
Una contribución a los entornos alimentarios
La experiencia ha demostrado la importancia de trabajar con redes locales de confianza para promover cambios en los hábitos alimentarios y mejorar el acceso a una alimentación saludable y sostenible. La Fundación Daniel y Nina Carasso apoya esta iniciativa dentro de su eje de Alimentación sostenible por su contribución al desarrollo de entornos alimentarios más saludables, inclusivos y replicables.